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La leyenda del Palacio de Linares


Según cuenta la leyenda, el marqués José de Murga y Reolid Michelena y Gómez, se había casado sin saberlo con su propia hermana, Raimunda Osorio y Ortega.

Raimunda era hija de una cigarrera que trabajaba en la fábrica de Tabacos de Madrid y que había mantenido un romance con el padre del Marqués, Mateo de Murga Michelena en 1830.

Cuando el padre del protagonista de esta historia, supo de las relaciones sentimentales que su hijo mantenía, con la mujer que era fruto de sus amoríos, envió repentinamente a su heredero a estudiar a Londres, para que olvidara aquel amor.

José de Murga regresó de Londres un tiempo después, y se casó con Raimunda, a la que no había dejado de querer. Por aquel entonces, el padre del Marqués ya había fallecido por lo que el joven matrimonio nada supo de su parentesco.

Se dice que José de Murga, encontró una carta que su padre no llegó a enviarle, en la que le contaba la incestuosa relación de consanguinidad con su esposa. Pero para entonces, el matrimonio acababa de tener una hija.

Aquí la leyenda cuenta con varias versiones: hay quien asegura que el matrimonio asesinó a su hija y hay quien afirma que fue llevada a un hospicio con el nombre de Maria Rosales.

En Mayo de 1990 salta a los medios informativos varias psicofonías grabadas en el Palacio de Linares en las que se oye decir: "¡Mamá, mamá!...¡Nunca oí decir mamá!". "¡Yo también estoy aquí!". "Mi hija Raimunda, nunca oyó decir mamá". "¡Asesinos, asesinos!". "Estamos aquí para la eternidad".

Incluso el Ayuntamiento de Madrid autoriza una investigación al respecto. Los guardias de seguridad aseguran ver sombras y sucesos extraños, los perros no quieren entrar en algunas salas,

Años después, el Palacio de Linares se ha convertido en la Casa de América para albergar actos oficiales y el expediente X se cerro, aunque aun existan muchas preguntas sin respuesta...